martes, 1 de mayo de 2012

La bici, una alternativa económica y ecológica

Es 1 de mayo, día de los trabajadores, mucha gente se encuentra disfrutando de la festividad nacional y probablemente hasta el jueves no comprobarán la subida del Metrobús -29%- y del Abono Transporte -7%- en Madrid, que acaba de entrar en vigor.


Esta subida de los precios del transporte público en la Comunidad de Madrid incrementa la presión sobre los bolsillos de los miles de usuarios que cada día los utilizan.

La alternativa más económica y ecológica es un invento que data de finales del siglo XIX, la bicicleta. Isabel Ramis es una periodista y ‘bloguera’ que optó por pasarse a las dos ruedas y los pedales para moverse por su ciudad, Madrid.

Cada mañana combina el autobús de empresa con su bici urbana, que compró por 40 euros en una tienda de segunda mano, para dirigirse a su centro de trabajo.



Contribuyes a no contaminar

“Con la bici evitas los atascos y además, si sabes mirar, puedes comprártela por un precio muy razonable. También contribuyes a no contaminar”, resalta Isabel.


Uno de los inconvenientes del uso de la bici como medio de transporte alternativo es el gran número de coches y motos que inundan cada día las calles de Madrid. Los atascos y ríos de vehículos dificultan la circulación a aquellos, que como Isabel, se han decantado por la bici.

“Una de las grandes limitaciones es la falta de concienciación de los conductores, sobre todo los taxistas y los autobuses. Se acercan demasiado por detrás y por el lateral. Si hubiese un cambio de cultura no necesitaríamos carril bici, podríamos circular junto al resto de vehículos”, resalta Isabel.

La joven madrileña decidió hace dos años crear ‘mueveteenbicipormadrid’, un blog destinado a lo que más le gusta, la bici. Con él espera concienciar a la gente de que puede ser un elemento más del paisaje y acabar con la concepción de medio de ocio.



El potencial de la bici

Los expertos también resaltan el potencial de la bici y el peatón como medio de transporte en Madrid, así lo considera María Cifuentes, arquitecta urbanista y profesora adjunta de la Universidad Politécnica de Madrid.

“El peatón y la bici son dos medios de transporte no motorizados con un gran potencial para ser la alternativa al abuso del transporte motorizado privado, para lograr que nuestra ciudad sea más habitable, humana y eficiente. Ciclistas y peatones están en el mismo bando, el de la movilidad sostenible”, resalta la profesora.

Pero sin duda, el gran reto al que se enfrentan los ciclistas para moverse por Madrid es el gran tráfico y la alta velocidad de los vehículos motorizados.


Lo ideal es que puedan circular junto al resto de vehículos

“Lo ideal es que -las bicis- puedan circular por la calzada junto al resto de vehículos, no que tengan un carril para ellas solas, pues es ineficiente. Para lograrlo se debe disminuir la intensidad y la velocidad del tráfico. Cuando sea más fácil y seguro circular por la calzada, habrá más ciclistas”, asegura la experta en urbanismo de la UPM.



La ‘Bici Crítica’, un movimiento que reivindica el uso de la bici

Precisamente, para reivindicar el uso de la bici frente al coche surgió el movimiento anónimo ‘Bici Crítica’. Desde el pasado verano, miles de ciclistas anónimos se reúnen todos los jueves últimos de cada mes en la plaza de Cibeles, para rodar por las calles de Madrid en un recorrido improvisado.

Concha Mateos en una de los miles de ciclistas urbanos que reivindican la convivencia de la bici junto a los vehículos de motor en la calzada. Acude a la marcha del último jueves de abril para recorrer las calles de la capital.

Viene en un grupo de cuatro personas escoltando a una amiga ‘novata’ desde el Paseo de Extremadura, para que se sienta acompañada y rompa el miedo a ir en bici por la ciudad.

“Reivindicamos el uso de la bici, no como una herramienta de esparcimiento, sino como un uso integrado en tu vida. No hay costumbre, primero tiene que haber un cambio cultural, la ciudad es un medio muy agresivo para los ciclistas”, asevera Concha.



La ciudad es un medio muy agresivo para los ciclistas

Esta ciclista es una veterana de la ‘Bici Crítica’. Hace unos años residió en la ciudad que vio nacer a este movimiento en los años 80, como ella misma relata.

“Vivo en Madrid desde 2006, antes, estuve algún tiempo viviendo en San Francisco, que es donde nació la ‘Bici Crítica’ a finales de los 80. Allí también participaba siempre que podía. El movimiento está inspirado en China, cuando un grupo de personas en bici se reunían en una masa crítica para poder hacer los cruces”, dice la ciclista.

Las personas que asisten con sus bicis a Cibeles llegan de todos los sitios de Madrid y el grupo es muy heterogéneo. Padres con sus hijos, grupos de amigos, gente con indumentaria de ciclista, otros que deciden ir con su ropa habitual.

Para muchos de ellos es su primera vez, sin embargo, Miguel Alamán es un joven veterano de 16 años de la 'Bici Crítica’. Asiste cada jueves de final de mes desde que comenzaron las reuniones en verano de 2011, como el mismo desvela.

No viene solo, le acompaña un grupo de amigos. Mientras esperan a la "masa crítica" se dedican a hacer piruetas con sus bicis y a charlar entre ellos.

Su grito de guerra es “menos coches y más bicis” y reivindican su espacio en la ciudad para poder desplazarse.

“Si vas por la acera, a la gente le da miedo; si decides ir por la calzada es un peligro por los coches, hay conductores muy bordes y carril bici no está en todos los sitios”, afirma con resignación el joven ciclista.



La bici, un complemento ideal del transporte público

La bici también puede ser un complemento junto con el transporte público, y a pesar de que se puede subir al tren de cercanías, al metro e incluso al autobús, los matices hacen muy difícil su combinación.

Un ciclista que deseé coger el metro no tendrá coste económico adicional, pero sí se enfrenta a una barrera de espacio y tiempo.

Se pueden subir, como máximo, dos bicis por vagón y de lunes a viernes tienen limitado el tiempo para acceder al metro, ya que solo pueden subir con sus bicis de 10 a 12.30 horas y de las 21horas al cierre del suburbano, como recoge la página web de Metro de Madrid.

En el tren de cercanías no hay límites de hora, los ciclistas pueden subirse a bordo en cualquier momento, el único inconveniente es que si van en grupo deben tener una autorización previa.

Donde está más que complicado acceder con una bici es al autobús urbano, ya que si no tienen los módulos externos habilitados, solo se podrá subir una y siempre que sea plegable.

Fuente: RTVE

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